FANFIC RUROUNI KENSHIN: SANOSUKE x KENSHIN
by Hide-fan

¡Atención! Este es un fanfic yaoi, es decir, trata de la relación de amor entre dos hombres, así que homófobos y similares absteneos.

Los Verdaderos Sentimientos de Sano

La cabeza me da vueltas. Una vez más, una noche más, he tenido el mismo sueño. Tersos labios que buscan los míos, delgados pero firmes brazos que me envuelven en un dulce abrazo, cascadas de pelo rojo en las que entierro mi cara.

Me incorporo, con su imagen aún en mi mente. No sé cuando comencé a sentir esto por él. Ni siquiera me acuerdo de cuándo empezaron estos sueños. Sólo sé que le quiero, y que él nunca podrá ser mío.

-Kenshin... - murmuro

-¿Qué?

-¡Uahhh!

Me llevo un susto enorme cuando me doy cuenta de que Kenshin está a mi lado, acostado al lado de mi futón. ¿Qué hace ahí? ¿Desde cuándo está ahí? Empiezo a preocuparme por si ha adivinado algo de lo que estaba pensando.

-¿Por qué te asustas? ¿No sabías ya que estaba aquí? - pregunta Kenshin, divertido.

-¿Qué demonios estás haciendo aquí? ¿Por qué no estás en el dojo?

-He dormido aquí, gomen, quería avisarte pero cuando llegué ya dormías como un tronco. Creo que aunque hubiera querido despertarte no hubiera podido, jajaja.

Miro a Kenshin bastante desconcertado. Con toda la tranquilidad del mundo me está diciendo que ha dormido aquí, en MI casa, a mi lado. De repente me doy cuenta de estoy medio desnudo y me tapo con la manta, aunque no tendría porqué hacerlo.

-¿Y se puede saber por qué has dormido aquí, exactamente? ¿Hay alguna razón?

-Bueno, sí, es que Kaoru-dono se enfadó conmigo y me echó del dojo. Estaba lloviendo y tu casa fue el primer sitio que se me ocurrió para refugiarme. Pensé que no te importaría.

-No, claro que no me importa - de hecho tengo ganas de decirle que estoy encantado de que haya pasado la noche conmigo, pero no creo que sea el mejor momento - ¿Por qué se enfadó contigo Jo-chan?

-Fue por Megumi-dono, ya sabes que está a punto de casarse.

Pensé en la sexy doctora que traía enamorados a la mitad de los hombres del pueblo. Tras perseguir inútilmente a Kenshin durante mucho tiempo, renunció a él y decidió casarse con uno de sus pacientes habituales. Según parece, este chico se hacía el enfermo casi todos los días sólo para estar cerca de Megumi, y tanta insistencia acabó por ablandar el corazón de la doctora. Al principio pensaba que yo también estaba colado por ella. Cada vez que la veía coquetear con Kenshin sentía una punzada de celos en mi corazón, y me costó un tiempo darme cuenta de que no era de él de quien estaba celoso precisamente. Cuando Megumi anunció su boda, no me sentí celoso ni nada parecido, sino que más bien me sentí aliviado de quitármela de en medio.

-Megumi-dono vino a cenar anoche al dojo y cuando Kaoru-dono fue un momento a la cocina se lanzó a mis brazos y me dijo que si yo se lo pedía, cancelaría su boda y se casaría conmigo.

-Y claro, Jo-chan lo escuchó todo y se puso hecha una fiera, como si lo viera - no me cuesta imaginarme a Kaoru enfurecida; en realidad me cuesta más imaginármela quieta y tranquila.

-Si, jejeje, y nos echó a los dos casi a patadas. Seguro que ya se le ha pasado todo.

Deseo con todas mis fuerzas que no se le haya pasado, que siga enfadada y no permita a Kenshin volver al dojo. Así el samurai volvería a quedarse en mi casa esta noche.

-Tu casa está hecha un desastre, Sano - dice Kenshin tras un breve silencio. - Realmente te pasas el día sin hacer nada.

Me sonrojo. Kenshin tiene razón. ¿Cómo puedo desear que se quede otra noche aquí si hace semanas que no limpio? Me avergüenzo aún más cuando Kenshin se levanta y empieza a ordenar un poco mi pequeña morada. Supongo que a él no le gustan los sitios desordenados y sucios. Me hago el firme propósito de dejar mi casa como una patena para que a Kenshin le apetezca venir más a menudo.

-Ken-san, realmente no hace falta...

-No importa, estoy tan acostumbrado a hacerlo en el dojo que es algo que ya hago sin pensar. Además, es lo menos que puedo hacer después de haber dormido aquí sin permiso.

Lo observo. Me gusta tenerlo en mi habitación, llenando el aire con su aroma. Quién diría ahora que ese pequeñajo que está limpiando era antes el asesino más temido de Japón. Si no fuera por la cicatriz en forma de cruz de su mejilla, nadie creería que Kenshin era Hittokiri Battosai.

Me levanto y le ayudo a limpiar. Resultaría de muy mala educación por mi parte dejarle que limpiara mi casa mientras yo me quedo en la cama mirándole.

Kenshin me invita a desayunar en el dojo. Por supuesto acepto, no tengo ninguna prisa por separarme de él.

-Lo que pasa es que no quieres ir solo al dojo por si Jo-chan está aún enfadada, ¿verdad? - bromeo.

Kenshin se limita a sonreír. Me encanta su sonrisa.

Tomamos el camino hacia el dojo despreocupadamente, charlando de cosas banales. Desde que Kenshin derrotó a todos sus antiguos enemigos se le ve más tranquilo y relajado, y también se nota que empieza a disfrutar de las cosas. Me pregunto si entre esas cosas se encuentra también Kaoru.

Cuando llegamos al dojo Kamiya todas mis esperanzas se vienen abajo al ver la cara de felicidad de Kaoru al ver a Kenshin. Casi con lágrimas en los ojos se le echa encima y le rodea el cuello con los brazos. Yo me siento enfermar de celos.

-Oh, Kenshin, me tenías muy preocupada, no creía que te tomarías en serio lo de echarte del dojo. ¿Dónde has pasado la noche?

-No te preocupes, Jo-Chan - respondo yo por él - Kenshin ha pasado la noche en mi casa. Además, yo creo que Ken-san sabe defenderse sólo, ¿no crees?

Kaoru no me responde. Creo que ni siquiera me ha escuchado, ella sólo tiene ojos para Kenshin, para MI Kenshin.

-De todas maneras no tendrías porque estar preocupada ni nada por el estilo, ¿no? Fuiste tú quien le echó de casa.

-Sano, déjalo ya - me dice Kenshin con mirada acusadora - Ahora ya está, ¿no? ¿Desayunamos?

-Da igual, no tengo hambre - digo dándome la vuelta - Me voy a casa.

-Pero Sano...

-Déjale, ya sabes que cuando Sanosuke se pone de mal humor no hay quien lo aguante - oigo decir a Kaoru - Entra, que te he preparado un desayuno riquísimo.

Llego a mi casa triste y abatido. Sé que es normal que Kenshin la defienda a ella ante todo, pues en teoría siente algo por ella, pero eso no quita que a mí me duela. Cada día que pasa me siento más y más celoso de ella, llegará un momento en que la odie de tal manera que ya no pueda controlar mis palabras y siempre le diga reproches como hoy. Y entonces Kenshin comenzará a odiarme a mí y yo me sentiré el ser más desgraciado del mundo. Como si no me sintiera ya el ser más desgraciado del mundo. Demonios, ¿por qué tuve que enamorarme de un hombre? ¿Y por qué ese hombre fue precisamente mi mejor amigo? Ojalá pudiera hacer que desapareciera este estúpido sentimiento.

***

Ya es de noche. El cielo se ve hermoso, salpicado de brillantes estrellas que no hacen más que recordarme mi tristeza. Me gustaría poder estar contemplándolo abrazado a Ken-san, y susurrarle cuánto lo amo.

De pronto recuerdo lo mal que me he portado esta mañana con Kaoru y decido ir a pedirle perdón. Quizá me invite a cenar y pueda compartir un poco de tiempo con Kenshin, ya que lo estropeé todo por la mañana.

Llego al dojo, y no se ve mucho movimiento. La entrada está vacía, y tampoco se oye la alborotadora voz de Yahiko insultando a Jo-Chan. Entro, y no veo a nadie. Quizás se hayan ido al restaurante de Tae-san a cenar. De repente me doy cuenta de que se oye un ruido en la habitación de Kaoru. Me acerco sigilosamente por si hay algún ladrón y me asomo con cautela. Lo que veo me deja helado. Kenshin está medio desnudo, abrazando a Kaoru y besándola. No veo bien la cara de Kenshin porque está de espaldas a mí, pero sí puedo ver claramente la expresión de placer en la cara de Kaoru. De placer y de felicidad.

La primera vez que peleé con Kenshin quedé medio muerto; cuando peleé con Hyoko sufrí un montón de quemaduras; Saito estuvo a punto de matarme en una visita al dojo, y en la batalla con Shishio me rompí casi todos los huesos de la mano, de una mano que nunca podrá volver a golpear como antes. Todo esto fue doloroso, pero nada comparado con el dolor que siento ahora.

Intento salir sin que me vean, pero con el nerviosismo y la turbación mis pies se enredan y caigo al suelo cuan largo soy. Hago un ruido terrible al caer, pero me incorporo rápidamente y echo a correr.

-¡Sano!

Es Kenshin. Tras alcanzarme, me obliga a detenerme cogiéndome del hombro. Me doy la vuelta, y Ken-san no puede evitar asombrarse al ver las lágrimas que caen por mis mejillas.

-Sano... ¿Por qué lloras? - pregunta Kenshin con mirada preocupada.

-Es demasiado complicado... - comienzo a sollozar cada vez más fuerte, todo esto es superior a mis fuerzas. Trato de echar a correr de nuevo, pero Kenshin me lo impide.

-Sano, qué, ¿qué es demasiado complicado? ¿Estás enamorado de Kaoru? ¿Es eso?

Le miro sin dar crédito a sus palabras. ¿Es qué aún no se ha dado cuenta de que lloro por él? ¿Cómo no puede darse cuenta de que estoy enamorado de él? ¿No resulta evidente?

-No entiendes nada.

Ha comenzado a llover. Me giro y echo a correr, pero aún tengo la mirada tan empañada por las lágrimas que no veo esa piedra en el camino y me tropiezo, cayendo de bruces contra el suelo mojado. Entonces me desmayo.

***

Despierto con un terrible dolor de cabeza. Noto una fuerte presión en mi frente; alguien me ha puesto una venda, probablemente me abrí la cabeza al caerme. Con un poco de dificultad me incorporo y veo que estoy en mi casa. Kenshin está a mi lado, con una mirada terriblemente triste y preocupada.

-Sano... - dice, mientras me coge la mano y la estrecha entre las suyas.

Soy incapaz de articular palabra. Kenshin se lleva mi mano a la cara y siento el roce de su suave piel. Acaricio su mejilla. Con estupefacción veo que lágrimas comienzan a brotar de sus ojos violetas.

-Creía que nunca podrías corresponderme - me dice, sin soltar mi mano - Por eso no me negué cuando Kaoru intentó seducirme. Creía que así podría olvidarte.

Una lágrima corre por su mejilla y yo se la limpio con ternura. Pero yo tampoco puedo evitar llorar cuando oigo esas dos palabras que tanto anhelaba escuchar, y que me hacen inmensamente feliz.

-Te amo, Sano.

Le abrazo llorando, mi corazón latiendo aceleradamente.

-Yo también te amo, Kenshin.

Me rodea el cuello con los brazos y me besa con dulzura. Yo le rodeo la cintura y lo estrecho hacia mí, haciendo que nuestro beso se haga cada vez más profundo. Saboreo cada rincón de su boca hasta que me quedo sin aire, y lo arrastro hacia mi futón. Kenshin apoya su cabeza en mi pecho y yo entierro mi cara en sus rojos cabellos. A través de la ventana veo que ha cesado de llover y que las estrellas vuelven a relucir, brillantes y hermosas. Me gustaría salir a contemplarlas con Ken-san... Pero ya habrá tiempo para eso, ahora tengo cosas más importantes que hacer.

OWARI

Este es el primer fanfic yaoi que escribí. Me encanta la pareja que forman Sanosuke y Kenshin, pero no estoy muy satisfecha con el resultado, no sé. De todos modos espero que os guste porque eso sí, lo hice con mucho cariño.


Back to the Fanfics Menu

Fanfic Rurouni Kenshin - Los Verdaderos Sentimientos de Sano
Tao Entertainment
Laura Álvarez (Hide-fan)
Main Page