A CHINESE TALL STORY

Título Español: No editada en España
Título Original: Ching din dai sing
Género: Action Fantasy
Director: Jeffrey Lau
Cast: Nicholas Tse, Charlene Choi, Fan Bingbing, Wilson Chen, Isabella Leung, Kenny Kwan, Steven Cheung, Kara Hui, Yuen Wah, Tats Lau
Guión: Jeffrey Lau
Producción: Albert Lee, Zhanliang Wang, Zhonglei Wang
Música: Joe Hisaishi
Nacionalidad: Hong Kong & China
Año de estreno: 2005
Duración: 103 min
Página Oficial: www
Valoración:

Argumento

El monje Tripitaka (Nicholas Tse) llega a la ciudad de Shache acompañado de sus tres fieles discípulos. La gente de la ciudad está entusiasmada, ya que la leyenda se está haciendo realidad. Esta leyenda reza que el día que Tripitaka llegue a la ciudad, traducirá unos sutras que solamente él es capaz de leer y traerá la paz al mundo, donde no volverá a existir guerra ni violencia. Tripitaka, efectivamente, es un hombre extremadamente pacifista que cree en el poder de las palabras y del amor, pero precisamente esas cualidades le traerán unos cuantos problemas. Para empezar, los ciudadanos de Shache están siendo extorsionados por los malvados espíritus del árbol, que quieren comerse la jugosa carne de Tripitaka, la cual da juventud eterna e inmortalidad a quien la obtenga, a cambio de devolverles todos los niños, que han sido secuestrados. Los demonios van a por Tripitaka, pero antes de que den con él su fiel discípulo Wukong (Wilson Chen), consigue mandarlo a un lugar seguro junto a su mágico bastón dorado a cambio de sacrificar su libertad.

Ahora Tripitaka ha caído en manos de una muy poco agraciada diablilla, Meiyan (Charlene Choi), quien aceptará custodiar a Tripitaka, pero no porque su madre le sugiera que se lo coma en cuanto tenga ocasión, sino porque Meiyan se ha enamorado locamente de Tripitaka... y cree que él también de ella. Meiyan será quien ayude a Tripitaka a rescatar a sus discípulos antes de que sea demasiado tarde para ellos, con la esperanza de vivir un apasionado romance con el monje.

Vaya un respeto que infundís
Charlene Choi sin maquillar

Comentario

La historia del Journey to the West lleva años y años inspirando las más variopintas series, películas y también animes. Dos ejemplos muy claros de animes inspirados por la historia del Rey Mono y sus aventuras son la archi-conocida Dragon Ball y también Gensoumaden Saiyuki. En Hong Kong se han estrenado también películas y series basadas en este hecho, y Chinese Tall Story es la adaptación más reciente, aunque en este caso el director ha decidido alejarse de la premisa principal y darle todo el protagonismo al maestro del rey mono, que en este caso es Tripitaka. Así, en Chinese Tall Story encontramos un poco más de hora y media de efectos especiales llamativos, de fantasía, de romance, de un poco de drama y mucho humor. Pero adolece de lo más importante: de la historia.

A Chinese Tall Story es una película bastante mediocre precisamente por esto, porque el director prefiere darle prioridad a enseñar unos espectaculares efectos especiales que dan vida a demonios, a paisajes imposibles, a dioses... No hay duda de que son unos efectos especiales muy decentes, y los primeros veinte minutos pues molan. Pero a la media hora aburren, y uno espera a que se desarrolle un poco más la historia, cosa que no llega a ocurrir. El guión tiene muy poco sentido, más bien son una sucesión de gags uno tras otro, hasta llegar a un final que intenta ser dramático pero que no impacta lo suficiente después de más de una hora de comedia absurda. Los excesivos efectos especiales acaban por dar demasiada artificialidad a la cinta, en la que uno no puede sumergirse del todo ni empatizar con los personajes. El guión no está trabajado en este sentido y acaba degenerando del todo cuando hacen aparación las naves espaciales y la raza alienígena se planta en una historia que ya ha perdido el poco atisbo de continuidad que poseía. Pese a que 103 minutos de metraje no son demasiados, la poca integridad de la historia hace parecer que la película dura mucho más, haciéndose pesada en varias ocasiones. Sí, tiene gags graciosos, sí, uno puede echar unas carcajas de vez en cuando, sí, los efectos especiales son muy chulos, tiene algunas escenas monas... Pero no es suficiente.

Las interpretaciones tampoco ayudan, más que nada por la lejanía antes referida de los personajes, que no acaban de calar. Nic Tse es el caso más sangrante, porque no hay ni rastro de esa chispa y de esa simpatía que enganchan al espectador enseguida y que ha mostrado en varios de sus trabajos (New Police Story, sin ir más lejos). En el film que nos ocupa Nic parece perdido y no acaba de cogerle el punto a un personaje que tiene muy poco que ofrecer. Charlene Choi quizá sea la que más aporta, en un papel más simpático; probablemente Meiyan sea el único personaje que despierte algún sentimiento en el espectador, aunque pierde toda su gracia hacia el final, cuando se transforma. El resto de personajes son demasiado secundarios como para mencionarlos, exceptuando a Wilson Chen que da vida a Wukong, el rey mono (sí, su disfraz tiene que ser de mono, aunque no lo parezca), seguramente el personaje más carismático e interesante, pero sale demasiado poco. Una pena desaprovechar lo que más a favor tenía el director.

Por todo ello la película sería un cúmulo de despropósitos si no fuera por una inconmesurable virtud que por sí sola hace que valga la pena verla: la banda sonora. Joe Hisaishi, habitual compositor de las películas del Studio Ghibli y de Takeshi Kitano, crea de nuevo una espectacular banda sonora que arrastra al espectador y le hace sentir todo lo que la película por sí sola no es capaz de ofrecer. Las melodías construídas por Hisaishi son maravillosas, como es habitual en el trabajo del genio japonés.

Y, como siempre, el señor Jef Lau no pierde ocasión de meter homenajes a Wong Kar-Wai en su película, que están por estar, pero por lo menos son curiosos.

Resumiendo, una película llena de efectos especiales pero vacía de historia que se salva por una excelente banda sonora del señor Hisaishi y por poco más. Dos estrellas y me siento generosa.

LO MEJOR: La espectacular banda sonora de Joe Hisaishi.
LO PEOR: El poco sentido del guión, que acaba por no suscitar ningún interés en el espectador que acaba aburrido de tanta absurdidad.

¡Queremos más Wukong!

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Tao Entertainment
Laura Álvarez (Hide-fan)
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